Capítulo 2. El Genre Espagne: estética, técnica y redes comerciales
Las esferas victorianas deben entenderse como un sistema integrado en el que el fondo metálico, los relieves, las texturas y las aplicaciones doradas funcionan de manera coordinada. No se trata de una simple superposición de elementos, sino de un diseño que combina estética, legibilidad y maestría artesanal, reflejando un alto grado de dominio técnico en microfabricación.
Composición técnica:
Relieves orgánicos: guirnaldas, ramas y motivos florales en microrrelieve, dispuestos tanto en el perímetro como en la zona central. Estos elementos estructuran visualmente la esfera y favorecen la lectura mediante los contrastes de luz.
Guilloché y texturas cinceladas: grabados a mano con buril, motivos repetitivos generados mecánicamente y refinados manualmente. Estas texturas regulan la reflexión de la luz y sirven de base para realzar los elementos dorados.
Dorado selectivo de los microrrelieves: aplicación por dorado al mercurio sobre elementos de cobre previamente integrados en la superficie. La variación tonal —del amarillo cálido a los tonos anaranjados— y las diferentes texturas en la superficie permiten jerarquizar los motivos sin recurrir al uso masivo de oro macizo.
La mayoría de estos movimientos con sus esferas están montados en cajas sabonetas de tres tapas, aun existiendo variantes que solo cuentan con dos tapas traseras y dejan la esfera visible, lo que se conoce como cajas Lépine.
Los diámetros varían de 10 a 22 líneas (aproximadamente de 22,5 mm a 49,6 mm), siendo habitual la ausencia de segundero en los calibres más pequeños destinados a damas.
2.2. Fases del proceso de fabricación
Fase 1. Preparación del disco de base
El proceso comienza con la fabricación del soporte metálico sobre el que se desarrollará la totalidad de la esfera. Se identifican tres configuraciones principales:
Disco de latón plateado: el latón se cubre con plata por procedimiento químico, generando la caracteristica superficie blanca. En numerosos ejemplares, el examen del canto revela acumulaciones o irregularidades típicas de este proceso.
Lámina de plata sobre latón: se aplica una fina lámina de plata sobre un soporte de latón, combinando el acabado superficial con la estabilidad estructural.
Esfera de plata maciza: reservada para las piezas de mayor calidad.
En todos los casos, este fondo constituye la base definitiva sobre la que se realizan los procesos decorativos. El dorso plateado podía obtenerse bien mediante una lámina de plata, bien por plateado químico del latón, un procedimiento ya descrito en la década de 1880 en tratados de metalurgia aplicada.
Fase 2. Estampación y conformado estructural
Los elementos funcionales de la esfera se definen mediante matrices:
Segundero rehundido
Marcado de las referencias cronométricas
Texturizado de la zona periférica
Al finalizar esta fase, la esfera queda estructurada en sus distintos niveles y referencias temporales.
Fase 3. Integración de los elementos ornamentales
Los motivos decorativos, previamente troquelados en cobre, se disponen sobre la esfera y se fijan mediante presión y calor controlado. Este proceso permite su inserción milimétrica en la superficie, generando un microrrelieve estable y continuo.
El resultado es una ornamentación integrada estructuralmente, no superpuesta, que produce efectos luminosos característicos bajo diferentes condiciones de iluminación.
Fase 4. Composición principal
En la zona central, la densidad decorativa se incrementa mediante la disposición manual de múltiples elementos de pequeño tamaño, formando composiciones complejas que, tras el tratamiento térmico, quedan fijadas con gran precisión.
Fase 5. Tratamiento de superficie
Mediante los puntos y las microtexturas se controla la reflexión de la luz, intensificando el brillo del dorado sin necesidad de aumentar el grosor del metal aplicado.
Fase 6. Dorado al mercurio
Aplicación de una amalgama de oro sobre los elementos de cobre, seguida de un calentamiento para evaporar el mercurio y fijar el oro.
La variación cromática se obtiene mediante ajustes en la composición de la amalgama y tratamientos posteriores, generando diferentes tonalidades dentro de un mismo conjunto decorativo.
Fase 7. Cincelado final
Intervención manual orientada a:
Definir las curvas de nivel
Reforzar las separaciones entre las distintas zonas
Añadir texturas complementarias
En esta fase se consolidan las líneas que estructuran visualmente la esfera: zona central, anillo horario y perímetro.
Fase 8. Aplicación de la señalización horaria
En esta etapa se integran los elementos que definen la lectura horaria:
Numerales pintados: se utiliza una mezcla de negro de humo (carbón), esencia de espliego (lavanda) y barniz de copal, aplicada con pinceles de extrema precisión. El pigmento se fija mediante calor, generando trazos con un ligero relieve. Las leves variaciones de grosor o alineación observables en numerosos ejemplares evidencian la ejecución manual del proceso y otorgan singularidad a cada esfera.
Numerales metálicos aplicados: en ciertos casos, las cifras se obtienen troquelando finas láminas metálicas. Se fijan mediante soldadura de plata aplicada en el reverso y activada por calentamiento controlado. Aunque predominan los números romanos, existen excepciones documentadas con numerales arábigos.
Fase 9. Trazado del registro del segundero
La subesfera de la aguja del segundero se completa aplicando manualmente su escala.
Incluye:
Cifras de referencia (10, 20, 30… o bien 15, 30, 45, 60)
Divisiones intermedias mediante trazos o puntos
Se emplea el mismo compuesto pigmentario descrito en la fase anterior, fijándolo posteriormente mediante calor suave.
Fase 10. Soldadura y posicionamiento de los pies de la esfera
La fase final consiste en fijar los pivotes (pieds) que permiten ensamblar la esfera con el movimiento.
Generalmente se disponen dos pies soldados en el reverso, a diferencia de algunas producciones inglesas contemporáneas que emplean tres. La soldadura se realiza controlando rigurosamente la temperatura para evitar alteraciones en la decoración del anverso.
La posición de estos elementos debe corresponderse con las perforaciones de sujeción de la platina, lo que exige un ajuste verificado durante el montaje. En algunos ejemplares, la presencia de una numeración coincidente entre la esfera y el movimiento refuerza esta correspondencia funcional.
2.3. Resultado final
La esfera alcanza su estado final respetando la integridad del fondo de latón plateado establecido desde las fases iniciales. El conjunto definitivo combina:
Fondo plateado continuo
Microrrelieves de cobre dorados al mercurio
Texturas grabadas y cinceladas
Numerales aplicados o pintados
Escala del segundero trazada a mano
El contraste entre el fondo y los relieves dorados constituye el principio visual central. Cada pieza presenta pequeñas variaciones derivadas del trabajo manual, convirtiéndola en un objeto único además de un elemento funcional del movimiento.
El resultado es una obra miniaturista donde la precisión mecánica de la estampación y la soldadura se combina con la artesanía del dorado y la rotulación, creando una auténtica pieza de microorfibrería aplicada a la relojería.
Las agujas siguen un canon estético-funcional: de tipo poire para la hora y recta sencilla para los minutos, garantizando claridad y armonía con el relieve central. Excepcionalmente se utilizan agujas de tipo Breguet, algunas de ellas engastadas con diminutas gemas.
La esfera final aúna precisión, funcionalidad y valor simbólico. La interacción entre luz, relieve y color genera una percepción dinámica que comunica de inmediato la calidad del reloj, independientemente del calibre o del tipo de caja. De este modo, la esfera victoriana se consolida como un indicador inequívoco de calidad y prestigio en la relojería suiza destinada a los mercados español e hispanohablante.
Prácticamente todos los esmaltadores y fabricantes de esferas de La Chaux-de-Fonds, así como otros talleres especializados, participaban en la producción de estas piezas. Entre los firmas y artesanos identificados:
Veuve Imer-Gallet, Gallet, Widmer, Bovy, Perrin, Bernard, Albert Paris, Louis Jeanneret, Colin, FEDC (Fabrique d’Ébauches de Cortébert ¿?).
Respecto a los movimientos, se puede afirmar que, de manera general, la casi totalidad de los relojeros del Jura estuvieron presentes en este mercado. Para este estudio se han analizado aproximadamente trescientos movimientos y guardapolvos asociados a este tipo de calibre.
Una parte importante de los movimientos analizados no lleva grabada la marca del relojero: bien porque se producían bajo marca privada, bien porque se consideraba suficiente la inscripción de las características y del fabricante en el guardapolvo, práctica habitual en la época.
En cuanto a los ejemplares identificados y analizados, en función de su cantidad y procedencia, se pueden clasificar como sigue:
RELOJERO / FABRICANTE-ENSAMBLADOR | LOCALIDAD | RELOJES |
| Boch, Paul | Chaux-de-Fonds | 5 |
| Borel & Courvoisier | Neuchâtel | 2 |
| Borel-Huguenin | Neuchâtel | 2 |
| Calame-Robert, Jules | Chaux-de-Fonds | 3 |
| Chatelain, Ariste | Tramelan | 1 |
| Chatelain, Edouard | Tramelan | 3 |
| Chavin Fils & Prost | Morez du Jura | 3 |
| Couillaut, Eugenio | Madrid | Geneve | 3 |
| Courvoisier Fréres | Chaux-de-Fonds | 3 |
| Dracip, Noel | Geneve | 3 |
| Droz, Fritz-Arnold | Chaux-de-Fonds | 2 |
| Elias Frères | Geneve | 3 |
| Favre-Fallet, James | Saint-Imier | 2 |
| Girard Perregaux | Chaux-de-Fonds | 3 |
| Girard-Othenin & Co | Gèneve | 3 |
| Grandjean, Henri | Locle | 9 |
| Grosclaude, Charles Henri | Fleurier | 16 |
| Guye, Guillaume Henri | Aux Verrieres | 2 |
| Haas & Privat | Chaux-de-Fonds | 10 |
| Haas Jeune, Benjamín | Genéve | 3 |
| Huguenin, Auguste | Locle | 2 |
| Huguenin, Gustave-Adolphe & Fils | Ponts-Martel | 30 |
| Huguenin-Tissot | San Sebastian/P.Martel | 2 |
| Japy Fréres | Chaux-de-Fonds | 2 |
| Jeannot Paul | Barcelona/Geneve | 26 |
| Jeannot Victor | Barcelona/Geneve | 9 |
| Juillard-Morel, Albert | Cortébert | 2 |
| Lardet, Charles Edouard | Madrid/Fleurier | 21 |
| Le Coultre, Antoine | Sentier | 3 |
| Longines | Saint-Imier | 2 |
| Losada, José Rodriguez | London | 10 |
| Maret, Robert | Neuchâtel | 3 |
| Montandon Fréres | Locle | 2 |
| Nardin, Ulysse | Geneve | 3 |
| Nojeant | Geneve | 2 |
| Perret, Augustin | Locle | 2 |
| Perret Fils | Brenets | 2 |
| Robert-Maret, Louis Philippe | Neuchâtel | 2 |
| Rossel, Jean Samuel | Gèneve | 3 |
| Thiebaud, Henri | Fleurier | 4 |
| Thommen, Gedeon | Waldenburg | 2 |
| ANALIZADOS | 215 |
2.4. Uniformidad visual frente a la diversidad mecánica
El mercado de los relojes con esfera victoriana presenta una paradoja: mientras que la estética exterior era de lujosa y elegante semejanza —un «código de prestigio» para el comprador español—, los movimientos internos reflejaban toda la diversidad de la industria suiza de finales del siglo XIX.
Heterogeneidad técnica
Los movimientos presentaban soluciones diversas:
Puentes: desde las configuraciones tradicionales Lépine hasta puentes estilizados y curvados.
Acabados: del latón dorado sencillo a las sofisticadas decoraciones en Côtes de Genève.
Configuraciones de precisión: los escapes y mecanismos estándares coexistían con chatones y raquetas de alta precisión bajo la misma estética.
Independencia de origen: la esfera funcionaba como una norma visual transversal, permitiendo a diferentes fabricantes compartir un lenguaje de prestigio.
La esfera como interfaz de confianza
Jerarquía de los relieves: la guirnalda perimetral y el medallón central de oro en microrrelieve se mantenían constantes en todos los modelos.
Adaptación funcional: integración del microrrelieve con la subesfera del segundero cuando esta existía.
Identidad cromática: el contraste entre la plata y el oro reforzaba la percepción de distinción y tradición asociada a Losada.
Conclusión
La esfera victoriana actuaba como un igualador de prestigio, estandarizando la experiencia del comprador a simple vista y dejando bajo el guardapolvo la diversidad técnica y su complejidad.
2.5. Marketing en España: distribución geográfica y nodos de influencia
Antes de la consolidación de las redes comerciales del siglo XIX, ya se pueden rastrear los primeros indicios de la presencia y actividad de los relojeros suizos en España. En este contexto destaca la figura de Pierre Jaquet-Droz, célebre por sus sofisticados relojes y sus populares autómatas —como El Escritor, El Dibujante o La Músico—, los cuales presentó en diversas cortes europeas despertando el interés de la monarquía.
El joven oficial que lo acompañó en su visita ante Fernando VI a mediados del siglo XVIII, Jacques Gevril, permaneció en Madrid hospedado en casa de un reconocido especialista, Lantheoum, en cuyo taller trabajaban varios relojeros procedentes de Neuchâtel: Perret, Ducommun-dit-Boudry, Huguenin y Rognon.
La exportación de relojes suizos a España se desarrolló especialmente tras las guerras napoleónicas, época en la que estos productos alcanzaban también América del Sur. La intensificación de las vías de comunicación facilitó este comercio.
Diversas firmas suizas establecieron sedes en las principales ciudades. Así, una casa de Les Brenets (cantón de Neuchâtel), Jeannot, junto con varias firmas ginebrinas, se instaló en Barcelona en esta época. Fleurier, en el Val-de-Travers, contaba con España como uno de sus mercados principales, al mismo nivel que China o Inglaterra. Varias casas de esta localidad trabajaban de forma específica para Madrid: los Lardet, los Guye o los Grosclaude.
Los principales centros relojeros suizos siguieron esta senda. Los comerciantes viajaban a la Península, especialmente cuando las ferias de Beaucaire, que actuaban como intermediarias, perdieron relevancia debido a la apertura del ferrocarril.
Para España, la mayoría de las importaciones se realizaron, hacia 1870, por mediación de Ch.-Ed. Lardet, de Fleurier, establecido en Madrid, donde ejerciós durante largo tiempo como cónsul suizo. Hacia 1867 se alcanzó de lleno el mercado español. En esa época, otro cuñado de Jules Borel, Jean Courvoisier —hermano menor de Paul—, entró en la firma para convertirse en socio dos años más tarde. Mostró un interés especial por España, país por el que viajó de manera intensiva; sus cartas desde Madrid, Barcelona y Murcia se conservan en un libro de memoria familiar. Tras ocho años, Jean Courvoisier dejó la casa para asumir la dirección de finanzas de Neuchâtel.
La amplia presencia de estos relojes en el territorio español revela la existencia de una red de distribución capilar, capaz de alcanzar tanto las grandes capitales como los centros urbanos vinculados a una burguesía emergente. No se trataba de un simple esquema de exportación, sino de un sistema de negociación comercial bidireccional entre los productores suizos y los agentes o relojeros españoles.
Por un lado, determinados establecimientos se apoyaban en intermediarios suizos residentes en la Península —como Lardet, Grosclaude, Coillaut, Gindrat, Jeannot o Huguenin-Tissot—, que actuaban como nodos comerciales, facilitando contactos, distribución y adaptación al mercado local. Sin embargo, la documentación demuestra que esta cadena no era exclusiva. Los fabricantes suizos también podían operar directamente, como revelan los informes de Lardet a la industria relojera suiza, donde advertía sobre la solvencia de los compradores españoles o relataba los viajes de negocios o de colección de familias relojeras, como Philemon Huguenin.
En sentido inverso, el flujo comercial se articulaba también de España hacia Suiza. Era habitual que comerciantes y relojeros españoles —como Jaime Trilla en Barcelona o Ghiara en Málaga— negociaran directamente la adquisición de las piezas. Este mercado dinámico se sustentaba en relaciones personales, crédito comercial y conocimiento mutuo, más que en estructuras rígidas.
Madrid, Barcelona y San Sebastián como nodos centrales
Madrid funcionaba como centro de recepción y redistribución gracias a familias de relojeros suizos, como Lardet, Couillaut y Grosclaude, que actuaban como relojeros, fabricantes-ensambladores:
Gestionaban las importaciones y supervisaban la coherencia estética.
Distribuían los relojes a marcas provinciales y joyeros, manteniendo la uniformidad del «código de prestigio suizo».
Dispersión geográfica
Estos relojes se localizan en toda la península ibérica (España y Portugal), así como en Latinoamérica:
Barcelona: principal punto de entrada y mercado de elevado poder adquisitivo que demandaba sofisticación visual.
Sur (Sevilla, Málaga, Cádiz): presencia significativa entre la burguesía comercial y agraria.
Levante y Centro (Valencia, Murcia, Toledo): adopción por parte de las clases medias emergentes, que buscaban emular el éxito de Losada a través del producto suizo.
Marca española de origen suizo
El reconocimiento inmediato del microrrelieve dorado sobre fondo plateado garantizaba la percepción de una inversión segura y un gusto refinado, funcionando como una marca de confianza nacional independientemente del punto de venta.
2.6. Coordinación industrial: marcas, movimientos en blanco y agentes comerciales
La uniformidad visual se logró gracias a un sistema coordinado en el que intervenían diversos actores:
Marcas locales y relojeros: supervisaban que las piezas importadas respetaran los estándares estéticos, realizando los ajustes y retoques necesarios.
Movimientos en blanco y fabricantes suizos: suministraban movimientos parciales o terminados, integrando innovaciones técnicas y siguiendo las especificaciones de agentes como Lardet.
Agentes y comisionistas: centralizados en Madrid y presentes en otras ciudades, coordinaban pedidos, calidad y envíos, actuando como nodos de información para la industria suiza.
Sinergia: la interacción de estos actores integraba la producción técnica, la decoración y la comercialización, consolidando la esfera victoriana como símbolo de prestigio y fiabilidad.