Borel & Courvoisier

Su Produccion Genre Espagne

Una dinastía relojera: del établissage a la propia industria.

Fundación y primeros años

Taller de établissage, cronometría de alta precisión y dinamismo comercial en el mercado español en la segunda mitad del siglo XIX.

La actividad de esta casa, de origen ginebrino pero arraigada de forma duradera en Neuchâtel, data de enero de 1859. Fundada bajo la razón social «Borel et Courvoisier, Neuchâtel (Suisse). Fabricants d’horlogerie en tous genres», la empresa fue establecida por los señores Jules-Alphonse Borel-Petitjaquet (1832-1898) y Paul Courvoisier (1834-1892), quienes se habían hecho cargo de los negocios de relojería de Henri Reynier fils. En 1863, Jules contrajo matrimonio con Sophie Augusta Courvoisier, la hermana de Paul, uniendo así la relojería y los lazos de sangre.

Los inicios son modestos y los primeros directores no temen declararse novatos. Sin embargo, poseen una conciencia perfecta de las exigencias del oficio y la ambición, pronto justificada, de satisfacerlas. Borel et Courvoisier eligen a los mejores proveedores: desbastes (ébauches) de Fontainemelon, volantes de Plancemont, colocación de los escapes (plantages d’échappement) confiada a los artesanos de Buttes, Les Bayards, La Côte-aux-Fées o Couvet, y espirales de Le Locle. Por ejemplo, se encargan las cajas en La Neuveville y las esferas en Ginebra. El taller de Borel et Courvoisier puede contar con la colaboración de los mejores relojeros de la época: Girard-Perregaux, Du Boy y Leroy de Le Locle, y los hermanos Aubert de Le Sentier.

Orientación internacional y expansión

Muy pronto, la casa adoptó una orientación resueltamente internacional: ya entre 1860 y 1861, sus producciones se exportaban a Hamburgo, Génova, Londres, Estados Unidos y América del Sur, lo que confirma una estrategia comercial de envergadura mundial desde los primeros años de existencia. En sus inicios, la casa Borel & Courvoisier se benefició del apoyo estratégico del capital y del saber hacer técnico de Ferdinand Richard y sus hijos, así como de la colaboración de Édouard Barbezat, quien estuvo asociado a la sociedad hasta su retirada en 1885.

Antiguo reloj de bolsillo Borel & Courvoisier n.º 6436, hacia 1860, montando una esfera plateada de época victoriana «género España». El centro de su composición está ornado con pequeñas formas doradas con tonos de color y texturas variadas, estampadas en microrrelieve, componiendo un motivo floral en contraste sobre el fondo de plata grabado finamente puntillista con buril. La corona circular de las horas presenta números romanos pintados a mano con un compuesto de negro de humo. Los espacios interhorarios, situados entre las cifras, se encuentran grabados al buril con motivos vegetales y volutas. La periferia está bordeada por una guirnalda floral de formas doradas, de tonos y texturas variadas, estampadas en microrrelieve, armonizando con el motivo central. La esfera presenta una red de estrías radiales estampadas en su borde periférico, así como perlas cóncavas regulares que marcan los minutos. Las agujas, de estilo «poiré Stuart» en acero enegro, completan esta pieza de excepción. El movimiento, representativo de una de las primeras expresiones del «género España», atestigua una arquitectura marcada por la influencia de los calibres ingleses de la misma época. Se trata de un calibre de platina tres cuartos ricamente grabado a mano, en el que los puentes presentan un cincelado de roleos profundos. Esta construcción, que prioriza la estabilidad mecánica, integra un volante compensador bimetálico cortado y tornillos de regulación así como sistema de raqueta de ajuste, alojados bajo un puente de volante cincelado. La firma «Borel & Courvoisier» y la mención «Neuchâtel» grabadas en la platina y su número de serie confirman la autenticidad de esta pieza de los primeros tiempos de la tipología del género.
Publicidad de la casa Borel & Courvoisier Publicidad de la casa Borel & Courvoisier aparecida en el American Horological Journal en 1871. Este documento pone de relieve su estrategia de estandarización de calibres, que van de 15 a 21 líneas, diseñados para ser intercambiables en diversos tipos de cajas. El anuncio subraya asimismo su excelencia técnica, destacando en particular el uso de un tren de rodaje con rubíes engastados en chatones y la posibilidad de un ajuste isométrico a las posiciones y temperaturas.

Consolidación

Borel et Courvoisier, quienes en sus inicios se disculpaban con tanta cortesía por la más mínima imperfección detectada en un contrapivote o en una espiral, sabrían captar cada aspecto y todas las consecuencias de la evolución técnica. Para citar solo un ejemplo, no dudarían en adoptar la cuerda por la corona, contribuyendo ampliamente a su difusión.

El taller de 1859 se convertiría en un taller modelo, y después en una fábrica de estilo moderno en La Maladière, donde todas las operaciones de control y todas las pruebas de laboratorio aseguran un acabado impecable.

Avanzando en su esfuerzo industrial, los fabricantes neuchâtelois progresan paralelamente en los mercados extranjeros. Desde 1859, se establecen contactos en Hamburgo, Génova y Londres. Al mismo tiempo, se entablan relaciones con Henry Droz y Lucien Morel en Nueva York. Pero fue sobre todo Leo Lesquereux, hijo del famoso botánico y geólogo, quien reconoció e hizo reconocer el valor de los relojes Borel et Courvoisier en los Estados Unidos.

En 1860, la casa expide sus primeros envíos a Uruguay. En 1867, se explora el mercado español. Por último, Japón, China y las Indias ofrecerían a la firma neuchâtelois un campo de exportación nuevo y más vasto. Posee su marca propia para China y suministra, en particular, relojes de cazuela (savonnettes) de gran lujo, así como relojes-joya de oro con perlas y esmaltes.

Inscrita en el corazón del sistema de la buena factura del Jura, la casa encarna el modelo del taller de alta calidad, aunando el rigor de los concursos de ajuste en los observatorios con una gran reactividad frente a las mutaciones técnicas de la segunda mitad del siglo XIX.

Registro oficial de marcas de fábrica. Imágenes extraídas del registro oficial de marcas de fábrica que, con fecha de 1 de noviembre de 1880, detallan los registros n.º 172, 173 y 174 correspondientes a la casa de relojería Borel & Courvoisier de Neuchâtel. En ellas se muestran sus diferentes punzones y su producciones de movimientos y cajas para relojes.

Sistema de producción: el établissage tradicional

A imagen y semejanza de las grandes fábricas de la época, la casa Borel & Courvoisier funcionaba según el sistema tradicional y riguroso del établissage. Se apoyaba en una red de proveedores especializados de las Montañas neuchâteloisas y del Jura para el aprovisionamiento de desbastes (ébauches) y componentes, destacando las casas de Fontainemelon, Mauler o Ducommun. El trabajo de acabado —ensamblaje final, ajuste, escape y puesta a punto— se confiaba a maestros relojeros altamente cualificados que trabajaban a domicilio. El conjunto de esta producción fragmentada era controlado posteriormente por un sistema estricto de supervisión técnica asegurado por la propia casa. Este dispositivo fue reforzado a partir de 1881 por Adamir Debrot, quien se convirtió en la figura central del control de producción y aseguró durante décadas la regularidad y la excelencia de la fabricación.

Estrategia en España: red comercial

Si los Estados Unidos representaron la primera salida comercial de la firma, el año 1867 marca el punto de partida de una penetración profunda y duradera en el mercado español. Esta expansión quedó fuertemente estructurada por la acción comercial de Jean Courvoisier, quien asumió la prospección de la península ibérica. Sus numerosos viajes y su correspondencia, conservada desde Madrid, Barcelona y Murcia, atestiguan la implantación de una red de distribución organizada y extensa, abarcando tanto las grandes plazas urbanas como los centros secundarios y las clientelas burguesas y rurales pudientes. España se convirtió así en un mercado estratégico, integrado en una lógica de exportación controlada y continua. El compromiso de Jean Courvoisier adoptó un cariz más institucional cuando fue requerido por las autoridades neuchâteloisas, llevándole a asumir en 1877 la dirección de las finanzas de la ciudad de Neuchâtel.

Excelencia en cronometría y reconocimientos internacionales

La casa se distingue muy pronto por una búsqueda constante de precisión cronométrica, participando regularmente en las actividades de la Sociedad de Ciencias Naturales de Neuchâtel y en los boletines de marcha de los cronómetros de los concursos. Desde 1866, obtiene un primer reconocimiento importante en los concursos del Observatorio de Neuchâtel. Entre 1875 y 1876, confirma sus prestaciones en los concursos cronométricos, obteniendo además en 1876 una distinción en la Exposición Internacional de Filadelfia. El cronómetro de bolsillo n.º 34.474 se alza con un primer premio en Neuchâtel, mientras que la casa destaca asimismo en el concurso de Ginebra de 1880. Por otro lado, es recompensada en las grandes exposiciones universales: Londres (1862), Filadelfia (1876), París (1878, medalla de oro) y Chicago (1893). Estos éxitos refuerzan directamente su posicionamiento en los mercados extranjeros, en particular en España.

Producción diversificada para el mercado ibérico

Los registros de établissage permiten definir una producción diversificada destinada en especial al mercado ibérico: relojes de cazuela (savonnettes) de bolsillo de alta calidad (19 líneas, escape de áncora, construcción semiplana), relojes femeninos de oro (14 líneas), relojes de cilindro de gama más accesible (15 líneas) y piezas con complicaciones que incluyen repeticiones, cronógrafos y cronógrafos con aguja ratrapante.

Innovación técnica: el sistema ASK (1883)

En el contexto de la transición del remonte por llave al remonte por la corona, la casa adoptó en 1883 el sistema patentado ASK de Alexandre Savoye-Keller. Este mecanismo permitía la puesta en hora mediante la corona por medio de un dispositivo de pulsador externo integrado en la carrure de la caja. Esta innovación desempeñó un papel destacado en la modernización de la producción y en la adaptación a las exigencias de los mercados internacionales.

El cronómetro de áncora n.º 33810 El cronómetro de áncora n.º 33810, fabricado por Borel et Courvoisier en Neuchâtel, calificado de auténtica obra maestra por el Observatorio, finalizó la última jornada de la prueba con la misma precisión (1,2 segundos) que al principio. Durante el paso de la posición horizontal a la posición suspendida, la variación fue de tan solo 0,17 segundos, y por cada grado de aumento de temperatura, perdía únicamente 0,03 segundos. De este modo, este cronómetro prestó servicios inestimables a la fisiología en manos del célebre científico neuchâtelois que era su propietario.

Evolución institucional y traslado definitivo

En enero de 1859, la casa se funda bajo la razón social Borel & Courvoisier. En 1894, Paul Courvoisier abandona la empresa; Ernest Borel, hijo de Jules Borel, se incorpora a la dirección, pasando la razón social a ser Borel-Courvoisier. En 1898, tras el fallecimiento de Jules Borel, Ernest Borel asume la dirección completa de la empresa, convirtiéndose en Ernest Borel & Cie. Este mismo periodo marca una profunda modernización técnica. En 1906, la empresa se instala definitivamente en el edificio del número 15 de la calle Louis-Favre en Neuchâtel.

Expansión mundial y consolidación de la marca (1903–1927)

A principios del siglo XX, la empresa refuerza su expansión hacia los mercados extraeuropeos, especialmente en Asia. Desde 1903, la presencia en China marca la apertura de un eje comercial duradero. Paralelamente, la identidad de la marca se estructura en torno a una fuerte dimensión simbólica, encarnada por el célebre logotipo de los «amantes bailando» (lovers dancing), procedente de finales del siglo XIX.

Restructuración y crecimiento en el siglo XX (1927–1997)

En 1927, Jean-Louis Borel se incorpora a la empresa. En 1936, toma oficialmente las riendas de la sociedad y procede a una restructuración organizativa, transformando la casa en sociedad anónima: Ernest Borel & Cie, successeurs de Borel-Courvoisier, S.A. Tras la Segunda Guerra Mundial, la marca entra en una fase de industrialización acentuada y de reconocimiento cronométrico. Entre 1945 y 1959, miles de relojes obtienen certificados del C.O.S.C. Este periodo viene marcado por la construcción de una nueva fábrica en 1947. En la segunda mitad del siglo XX, la casa amplía todavía más su presencia internacional, en particular en Asia. En 1997, es restructurada en La Chaux-de-Fonds.

Ernest Borel en el siglo XXI: tradición e innovación

En el siglo XXI, Ernest Borel prosigue su actividad apoyándose en su herencia histórica neuchâtelois a la vez que se adapta a las exigencias contemporáneas del mercado mundial.

Actualmente, en 2018, Ernest Borel ha dado un paso decisivo en su estructura corporativa al integrarse en el grupo Citychamp Watch & Jewellery como filial indirecta. Fiel a su espíritu de exploración y de innovación, la casa continúa hoy aunando su extraordinario legado cultural con técnicas relojeras de vanguardia, proyectándose hacia el futuro con el objetivo firme de seguir escribiendo su leyenda en la industria relojera mundial.

CHAVIN FILS & PROST

Su Produccion Genre Espagne

Chavin Fils & Prost: Tradición y Herencia en la Relojería de Morez

La historia industrial de Morez es una crónica de linajes que, de generación en generación, han transformado el panorama económico del Jura francés. La saga Chavin constituye un ejemplo fundamental de esta continuidad, uniendo la maestría técnica del esmaltado del siglo XVIII con la expansión comercial y relojera del siglo XIX.

Reloj de bolsillo saboneta de tres tapas en oro de 18 k, Chavin Fils & Prost, movimiento n.º 25700, circa 1875. Un círculo central esmaltado en azul enmarca una cruz de brillantes o cristal de roca en la tapa principal en tanto que un detalle floral esmaltado lo hace en la tapa trasera. Las cenefas exteriores están decoradas con motivos cincelados semejando elementos vegetales y estrellas. Monta una esfera plateada de estilo isabelino español, con el centro ocupado por pequeños apliques dorados de colores y texturas variadas, estampados en microrrelieve, formando un motivo floral sobre un fondo de plata finamente graneado y grabado a buril. La corona circular de las horas muestra números romanos pintados a mano en negro, con los espacios interhorarios grabados a buril y la minutería marcada mediante la estampación en bajorelieve de puntos regulares. Su perímetro está adornado con una guirnalda floral de motivos dorados también en microrrelieve, armonizando con la ornamentación central, exhibiendo estrías radiales estampadas en su borde exterior. Tanto las horas, en números romanos, como los segundos en árabes, están dibujadas a mano con un compuesto de negro de humo. El tiempo se marca con agujas estilo Poire Stuart en acero azul. Movimiento de puentes separados con elegante tornillería de acero azul, calibre 15 líneas y 15 rubíes, con remonte y ajuste de hora mediante llave. Los ejes del tren de engranajes y del áncora giran sobre rubíes simples perforados, en tanto que el del balance regulador está protegido adicionalmente por otra piedra adicional como contrapivote. Escape de línea recta de una sola pieza con dientes visibles. El sistema regulador incluye un balance bimetálico continuo cerrado, dotado de tornillos de regulación dorados que ajustan las oscilaciones de una espiral de acero azul, regulada mediante sistema de raqueta. El sistema de retención del tambor del barrilete está asegurado con trinquete de muelle y brazo curvo. Colección del autor.

El linaje Chavin: De Pierre-Célestin a Aimé

La tradición industrial de la familia encuentra su piedra angular en Pierre-Célestin Chavin (1758–1821), esmaltador de gran prestigio en Morez. A finales del siglo XVIII, Pierre-Célestin desempeñó un papel clave al dotar a la relojería local de una autonomía técnica, fabricando en 1788 una esfera de reloj esmaltada que permitió a los relojeros de la región reducir su dependencia de las importaciones suizas.

Este legado de precisión y empresa fue transmitido a su hijo, Claude François Louis Xavier Chavin (1782–1830), consolidándose con su nieto, Aimé Chavin (1810–1860), también conocido como Chavin hermano mayor. Fue Aimé quien, a mediados del siglo XIX, transformó el establecimiento familiar —que ya había funcionado como fragua, taller de esmaltado y molino— en una fundición industrial situada cerca de la actual plaza Henri Lissac, suministrando componentes esenciales para la industria relojera de la época.

En 1839 contrajo matrimonio con Marie Reine Girod, procedente de una familia de tradición relojera. Asimismo, fue uno de los principales suscriptores para la creación de la escuela comunal de relojería de Morez en 1854, destinada a la enseñanza y fabricación de relojes.

Aimé consolidó el legado familiar mediante una contribución técnica excepcional. En 1850 obtuvo una patente para un péndulo de muelle o de peso con balancín compensador, una innovación que permitió mejorar la precisión de los relojes comtois, característicos de la relojería del Franco Condado, tradicionalmente más sencillos. Su participación en la Exposición Universal de Londres de 1851 —donde presentó diversos sistemas de relojería bajo la denominación «Chavin, Morez-du-Jura», obteniendo una medalla de segunda clase— demostró su capacidad para conjugar la tradición local con los avances técnicos, reafirmando así el prestigio de Morez en la escena relojera internacional. También participó en la exposición de París de 1855 con una selección de piezas de relojería.

Reloj de bolsillo saboneta de tres tapas en oro de 18 k, Chavin Fils & Prost, hacia 1890. Calibre de puentes separados. De remonte por corona, manifiesta una clara influencia americana con su puesta en hora mediante palanca. El mecanismo de remonte se distingue por la fijación de sus ruedas mediante tres tornillos, una configuración poco común que refuerza la estabilidad y durabilidad del conjunto. Estas elecciones técnicas ilustran la adaptación de las casas de la región del Jura a los estándares de fiabilidad de finales del siglo XIX. Fotografía cortesía y © https://www.salamoyua.com.

La Société Chavin Fils & Prost: Una alianza del mismo linaje

Tras el fallecimiento de Aimé en 1860, su esposa mantuvo el taller firmando sus movimientos como «Veuve Chavin Frère Aîné».

La capacidad de adaptación de la familia alcanzó un nuevo hito tras la muerte de Aimé. El matrimonio de su hija, Marie-Louise Joséphine Chavin, en 1862 con su primo hermano, François Charles Prost —asimismo nieto de Pierre-Célestin y relojero—, dio lugar en la segunda mitad de los años 1860 a la sociedad Chavin Fils & Prost, una de las casas más reconocidas de Morez en su época.

Chavin Fils & Prost representa la culminación de una visión que unió el legado técnico de los Chavin con la especialización relojera de los Prost. Operando durante la segunda mitad del siglo XIX, la firma se consolidó en un mercado internacional, legando relojes firmados que hoy en día constituyen el testimonio de la maestría relojera de Morez en su apogeo.

El 9 de junio de 1892, tras el fallecimiento de la matriarca Marie Reine, Chavin Fils & Prost cesaron su actividad conjunta, mientras que François Charles Prost la continuó junto a su esposa bajo la marca Prost-Chavin (Charles-Françoise), la cual desaparecería en 1906 con el fallecimiento de este último.

Reloj de bolsillo saboneta de tres tapas en oro de 18 k, Chavin Fils & Prost. Hacia 1892. Calibre tipo Patek. Se trata de una de las últimas realizaciones manufacturadas por la casa, ilustrando el apogeo técnico de su producción. El movimiento se distingue por su mecanismo de remonte por la corona y puesta en hora mediante combinación con la palanca, garantizando una separación neta de las funciones de carga y ajuste de hora. El calibre integra ruedas de remonte con “dientes de lobo”, asegurando una transmisión robusta del par. El órgano regulador, compuesto de un balance compensado bimetálico y una espiral Breguet, atestigua una búsqueda de precisión constante. La caja se caracteriza también por su corona de seguridad apertura/remonte. Fotografía cortesía y © https://miarb.es/.

Un legado que perdura

La familia Chavin Fils & Prost representa un capítulo fundamental en la historia de la relojería de Morez. Su capacidad para innovar y adaptarse ha dejado una huella indeleble en la región, cuyo eco resuena todavía en los relojes que llevan su firma y han llegado hasta nosotrosm así como en los archivos históricos que atestiguan su excelencia.

Circular black-and-white seal featuring the name Ramón Campos, researcher of 19th-century Swiss watchmaking and early fountain pens.
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