JAMES FAVRE-FALLET

Su Produccion Genre Espagne

Los Favre-Bulle: La excelencia relojera heredada

En el corazón del siglo XIX, una época en la que el Jura neuchâtelois forjaba el futuro de la medición del tiempo, James-Emile Favre-Fallet se impuso como una figura destacada de la industria relojera de Saint-Imier. Nacido Favre-Bulle y esposo de Ida Fallet, descendía de un linaje cuyos orígenes se remontan a pioneros como Daniel Jean-Richard, y supo transformar un legado familiar técnico en una manufactura organizada y respetada.

Una estructura industrial y una identidad de marca fuerte

Lejos de la imagen del simple artesano, los archivos y los anuncios de prensa de la época revelan que James-Emile dirigía una verdadera fábrica de relojería. Al contratar perfiles especializados —engastadores, pivotes de escapes, relojeros acabadores— demostraba una gestión moderna de la producción de movimientos, esferas y cajas de relojes.

Reloj de bolsillo saboneta James Favre-Fallet, hacia 1891, grabado y con guilloché de ondas apretadas en plata de 800 milésimas, con el punzón de control Grand Tétras ("urogallo") de la oficina de control de Bienne y guardapolvo con la siguiente inscripción grabada: « Remontoir - Echappement à ancre - Ligne droite - 15 rubis - Nº 100334 ». Colección del autor.
Reloj de bolsillo James Favre-Fallet, hacia 1891, equipado con una esfera plateada de época victoriana «genre Espagne». El centro de la composición está ocupado por pequeños apliques estampados en microrrelieve y dorados de color y textura variadas, componiendo un motivo floral que destaca sobre un fondo de plata grabado pointille con buril. La corona circular de las horas presenta números romanos pintados a mano con negro de humo. Los espacios interhorarios están, también, grabados con buril con formas apalmeradas. La periferia está bordeada por una guirnalda floral de similares apliques dorados en microrrelieve, armonizando con el motivo central. La esfera presenta una red de ondas radiales estampadas en su borde periférico, así como perlas cóncavas regulares que marcan los minutos. La subesfera del pequeño segundero, con cifras también pintadas a mano, presenta centrado un guilloché en estrella. Las agujas originales en acero ennegrecido de estilo «poiré Stuart» para las horas, acompañadas de una aguja de tipo «Breguet Empire» para los minutos —probablemente añadida en una restauración posterior— coronan esta pieza de excepción. El movimiento de media platina es de 19 líneas. El sistema de carga se efectúa mediante remonte por la corona y la puesta en hora se opera mediante un pulsador situado en la carrura a las 4 horas. Su arquitectura comprende un puente de trinquete robusto, que asegura una perfecta estabilidad al eje del barrilete y garantiza una transmisión óptima de la fuerza del muelle real. El tren de engranajes y el escape pivotan sobre rubíes perforados engastados en chatones, mientras que el eje del volante está provisto de rubí contrapivote. El escape es de áncora en línea recta con paletas de acero desnudo sin rubíes. El órgano regulador está asociado a un volante bimetálico continuo no ciertamente compensado con tornillos de ajuste que regulan las oscilaciones de una espiral simple de acero azulado, de ajuste mediante un sistema de raqueta. Colección del autor.

Esta ambición industrial se tradujo en el registro de varias marcas emblemáticas que atestiguan la diversidad y la calidad de su producción:

  • OLIVARY: Comercializada con su divisa tan particular, “Non in Tenebris” (“No en las tinieblas”). Este lema, grabado en sus piezas, simbolizaba una búsqueda de precisión absoluta, una luz aportada a la mecánica para garantizar la fiabilidad de sus relojes, en particular los del genre Espagne.

  • HÉLICE (registro del 15 de febrero de 1889): Una marca que ilustra la precisión técnica de sus movimientos.

  • FAVORY (registro del 17 de septiembre de 1890): Identificada por una esfera estilizada.

  • JFF (registro del 25 de septiembre de 1890): El monograma clásico de la casa.

  • LA PERLE (registro del 4 de septiembre de 1891): Símbolo de la finura de sus realizaciones. A juzgar por los ejemplares llegados hasta nuestros días, parece que James-Emile Favre-Fallet destinó especialmente esta marca a sus modelos de relojes de bolsillo de gran formato, comúnmente denominados “Goliath”.

Estos registros de marcas, formalizados ante la oficina de Saint-Imier, confirman que James-Emile gestionaba su actividad con una estrategia de mercado muy definida, protegiendo su saber hacer bajo identidades fuertes y memorizables.

Registros de marcas de la casa James-Emile Favre-Fallet en Saint-Imier (1889-1891), que ilustran la diversificación de la producción de la manufactura.

A pesar de un período de actividad relativamente corto, el notable reloj cronómetro de James Favre-Fallet n.º 106.807 demostró su alta precisión durante las pruebas de observación. Con una marcha diurna media ejemplar de -0,12 segundos y una variación de tan solo 0,52 segundos, este cronómetro atestigua el saber hacer técnico que caracterizaba la producción de Saint-Imier en aquella época.

James-Emile ocupaba también una posición influyente en el seno del Sindicato de Fabricantes de Relojería y de Fábricas de Desbastados (Syndicat des Fabricants d’horlogerie et des fabriques d’ébauches), donde representaba específicamente a los fabricantes como delegado, ilustrando así su reconocimiento y su compromiso activo en la defensa de los intereses industriales locales.

La búsqueda permanente de mano de obra especializada —engastadoras, experimentados torneros y ajustadores— en el seno del taller de James Favre-Fallet revela una ambición industrial mucho más exigente de lo que parece. Lejos de conformarse con el ensamblaje pasivo de desbastados estandarizados, esta búsqueda sistemática de expertos atestigua una estrategia de establecimiento firme: la de una producción propia en la que el control riguroso de las etapas de acabado y ajuste estaba internalizado,

El final de un relojero y su relevo

La carrera de James-Emile se vio brutalmente interrumpida por una «larga y penosa enfermedad» que se lo llevó el 3 de marzo de 1895, a la edad de 47 años. Sin embargo, el artífice había sabido anticipar la continuidad de su obra. Ya en 1890, había otorgado poderes a su hijo, Jämes-Albert Favre-Bulle, asegurando así una transición ordenada. En 1892, la casa fue dada de baja bajo su nombre inicial, y es bajo la razón social «J. Favre fils» como continuó el comercio, haciéndose cargo del activo y del pasivo de la empresa familiar.

Evolución de la identidad comercial de la manufactura James-Emile Favre-Fallet en Saint-Imier: a la izquierda, publicidad de la casa bajo su dirección directa en 1890; a la derecha, publicidad de la firma a partir de 1893, tras la incorporación y entrada en vigor de los poderes otorgados a su hijo James-Albert.

El legado: Zenith

La historia del linaje no se detiene en Saint-Imier. Jämes-Albert Favre-Bulle, ya activo en la empresa paterna «J. Favre fils» tras la muerte de su padre, se integra pronto en la estructura de su tío paterno, Georges Favre-Jacot (Zenith), en Le Locle, cuya alianza reforzaría posteriormente al casarse en 1904 con su prima hermana Fernande-Amélie, hija de Georges Favre, donde se impone como un reformador audaz.

Frente al hijo único del fundador, Georges-Adrien, que no parece haber participado en las actividades de la empresa, es Jämes-Albert quien se convierte en el sucesor natural al frente de lo que iba a convertirse en Zenith. Es él quien, fortalecido por la experiencia rigurosa heredada de su padre, sabría navegar en las crisis financieras (en particular la de 1900 en Rusia) e instaurar una visión comercial global, que va desde la creación de agencias internacionales hasta el estudio minucioso de los métodos de fabricación estadounidenses. El rigor de «la escuela Favre» de Saint-Imier constituyó así el cimiento sobre el cual se edificó la envergadura internacional de la célebre manufactura Zenith.

MONTANDON FRÈRES - LOCLE

Su Produccion Genre Espagne

Orígenes y expansión de la casa Montandon Frères

La casa Montandon Frères, procedente de los Montandon-Blaiselion y fundada en 1790, mantuvo establecimientos en Le Locle y París. En 1850, Ulysse Montandon abandonó la sociedad, dejando la dirección única en manos de Charles-Adolphe Montandon (1820-1886). En 1851, la casa trasladó su establecimiento parisino a su representante in situ, François Perrenoud Jeune, quien a partir de entonces operó bajo su propio nombre.

Movimiento n.º 21824, Montandon Frères, hacia 1873, de puentes separados con sistema de remonte por la corona y puesta en hora mediante un pulsador situado en la carrura hacia las 4 horas. Está dotado de un tren de engranajes de remontaje con dientes de lobo («dents de loup») garantizando una transmisión fluida y robusta. Los ejes están protegidos por piedras perforadas engastadas en chatones, complementadas con rubíes contrapivotes para los ejes del volante y la rueda de escape. El escape es de áncora en línea recta con rubíes. El órgano regulador está asociado a un volante bimetálico continuo no ciertamente compensado a la temperatura pero provisto de tornillos de ajuste isométrico dorados, y una espiral de acero azulado ajustado por una raqueta de precisión. El sistema de retención del barrilete corre a cargo de un trinquete de muelle de brazo alargado y curvo.Esfera plateada de época isabelina «genre Espagne». El centro de la composición está ornado con pequeños apliques estampados en microrrelieve y posteriormente dorados en tonos y texturas variadas configurando un motivo floral que destaca sobre el fondo de plata finamente grabado al puntillado. La corona circular de las horas presenta números romanos pintados a mano con negro de humo. Los espacios interhorarios están enteramente grabados al buril con formas de roleos opuestos. Perlas cóncavas estampadas circularmente representan la minutería. La periferia está delimitada por una guirnalda floral en microrrelieve, en armonía con el motivo central. La esfera presenta una red de filetes radiales estampados en su borde exterior. El subesfera del segundero con cifras pintadas a mano, muestra un guilloché circular centrado. El conjunto se completa con agujas de estilo «poire Stuart» en acero azul.

Influencia económica y social en Neuchâtel

Más allá de su renombre industrial, los miembros de la casa Montandon Frères ocupaban un lugar preeminente en la vida económica y social del cantón de Neuchâtel, lo que atestigua un prestigio solidamente establecido. Su influencia se ejercía especialmente en el seno de los órganos directivos, como lo demuestra su participación activa en el consejo de administración de la Banque de Neuchâtel, junto a las grandes dinastías relojeras de la región.

Reloj de bolsillo savonnette Montandon Frères n.º 22508, hacia 1880. Fotografía cortesía y © Michael Montandon / https://www.youtube.com/@montandonwatch.
Movimiento Montandon Frères n.º 24092. Reloj Montandon Frères n.º 22508, hacia 1880. Fotografía cortesía y © Michael Montandon / https://www.youtube.com/@montandonwatch.

 

Distinciones internacionales y exposiciones

La casa Montandon Frères afirmó su presencia constante en las grandes exposiciones internacionales, acumulando distinciones por la calidad de su producción. En la Exposición de París de 1855, obtuvo una medalla de plata, seguida en 1862 en Londres de una presentación destacada que incluyó relojes de señora, cajas mágicas, escapes de tourbillon, así como un reloj de segundos independientes capaz de marcar quintos de segundo y un cronómetro de bolsillo certificado por el Observatorio de Neuchâtel. En 1867, Charles-Adolphe Montandon expuso un reloj de tourbillon basculante con espiral plano Phillips (n.º 19455).

La reconocimiento internacional continuó en la Exposición de Viena en 1873 con la obtención de una medalla al mérito, y posteriormente en Melbourne en 1881, donde la casa alcanzó la puntuación máxima de 500 puntos con un cronómetro de bolsillo con remonte por corona de 19 líneas, dotado de un escape basculante y de doble retroceso, lo que le valió un diploma en 1882 en el seno de la delegación relojera suiza galardonada.

Innovación y estilo en relojería: La Exposición Nacional de Arte y Aplicación del Arte a la Industria de 1883

Puso de relieve la capacidad de la firma para conjugar precisión y búsqueda estética. Las piezas expuestas atestiguaban un dominio de los grabados y decoraciones en relieve, utilizando combinaciones de oro y plata de tonos variados sobre motivos tales como el dragón alado o escenas de caza. En dicha ocasión, se puso también de manifiesto la diversidad de su producción orientada a satisfacer las especificidades de los mercados internacionales: modelos de líneas sobrias para el público anglosajón, en contraste con relojes ricamente ornados destinados a los mercados español e hispanoamericano.

Reloj de bolsillo Montandon Frères - Le Locle nº 84025, 20 rubíes, equipado con una esfera plateada de época isabelina «genre Espagne». El centro de la composición está ocupado por pequeñas formas doradas de colores y texturas variadas, estampadas en microrrelieve, que componen un motivo floral que destaca sobre un fondo de plata finamente grabado al puntillado con buril. La corona circular de las horas presenta números romanos pintados a mano con negro de humo. Los espacios interhorarios, situados entre las cifras, están enteramente grabados al buril. La minutería, también pintada a mano, se compone de un círculo dividido. La periferia está delimitada por una guirnalda floral de formas doradas, de colores y texturas variadas, dispuestas en microrrelieve, en armonía con el motivo central. Por último, la esfera presenta una red de ondas radiales estampadas en su borde periférico. El subesfera del segundero pequeño, con cifras pintadas a mano, muestra un guilloché en estrella centrado sobre el pivotaje de la aguja. Las agujas originales son de acero ennegrecido de estilo «fleur de lys». El movimiento de puentes separados comprende un sistema de remonte por la corona con puesta en hora mediante uña lateral (tragette) a las 4 horas. Está dotado de un tren de engranajes de remontaje con dientes de lobo («dents de loup») que asegura una transmisión fluida y robusta. Todos los ejes están protegidos por piedras perforadas, complementadas con rubíes contrapivotes (coquerets) para los ejes del volante y de la rueda de escape, todos ellos engastados en chatones atornillados. La arquitectura, que se distingue por un achaflanado (anglage) esmerado de los puentes y una platina de acabado arenado, incluye un puente de volante de líneas finas y elegantes, cuya concepción robusta y curvada asegura una protección reforzada del órgano regulador. El escape es de áncora en línea recta con paletas visibles con rubíes. El órgano regulador está asociado a un volante bimetálico continuo no ciertamente compensado a la temperatura, pero equipado con tornillos de ajuste isométrico para la marcha y las posiciones, y una raqueta graduada con ajuste micrométrico que permite la regulación precisa de la espiral. La caja tipo savonnette destaca por un trabajo de grabado al buril de una profundidad notable, donde se conjugan el naturalismo de un cesto de rosas en alto relieve en una de las caras y la simbología clásica de un cartucho monogramado ceñido por una corona de hojas de roble y bellotas en la otra. Cada detalle, desde los frisos geométricos hasta los motivos florales, atestigua una maestría absoluta de la orfebrería, haciendo de esta pieza una auténtica obra de arte donde la riqueza de las texturas y el juego de volúmenes ensalzan la nobleza del oro macizo.

La crisis de 1884 y el declive

En 1884, la casa Montandon Frères se vio golpeada de pleno por la crisis mayor que sacudió la relojería suiza durante dicha década. La conjunción de la superproducción mundial y la competencia encarnizada de las industrias mecanizadas fragilizó las estructuras tradicionales, precipitando a la firma en una situación de insolvencia crítica. Aunque un concordat permitió una efímera continuación de las actividades, este episodio marcó el principio de un declive irreversible para la casa, cuyo equilibrio financiero no llegó a restablecerse jamás realmente.

Liquidación y legado final

En 1887, la liquidación definitiva de la casa Montandon Frères quedó oficializada con la puesta en venta de su stock restante. Un conjunto de más de 6 000 movimientos, que incluía calibres de remonte por corona y de llave en diversos estados de acabado, fue confiado al relojero Albert Boss, establecido en la rue de la Côte en Le Locle. Este último se encargó de liquidar dichos inventarios —que abarcaban desde la producción corriente hasta piezas con complicaciones—, ofreciendo al mismo tiempo sus servicios para finalizar estos guardatiempos destinados a los distintos mercados internacionales.

Tras la liquidación definitiva de la casa, Charles-Albert Montandon (1846-1903), hijo de Charles-Adolphe y responsable de la razón social C-A Montandon, sucesor de Montandon Frères, trasladó sus actividades comerciales a Samaná, en la República Dominicana, donde desarrolló un negocio de cacao para el chocolatero Russ-Suchard. Todo ello mientras mantenía un poder notarial (procuration) otorgado a Albert Boss para la gestión de sus intereses inmobiliarios y comerciales remanentes en Le Locle. Charles-Albert Montandon falleció en 1903, a la edad de 57 años.

Reloj de bolsillo «Montandon – Locle», 32 rubíes, hacia 1900. Equipado con un calibre de alta factura firmado por la manufactura LeCoultre, esta pieza atestigua una producción realizada por un taller de la línea familiar posterior a la actividad de Montandon Frères. El movimiento de puentes separados presenta un sistema de remonte por la corona y una puesta en hora mediante uña lateral (tragette), con una transmisión asegurada por un tren de engranajes con "dientes de lobo". El mecanismo de 32 rubíes, cuyos ejes están protegidos por piedras perforadas y rubíes contrapivotes, todos ellos engastados en chatones atornillados, aúna precisión y durabilidad. Su esfera plateada, de estilo isabelina «genre Espagne» con inscripciones en lengua española, exhibe una minutería pintada a mano compuesta de un círculo dividido, completando una estética ricamente ornamentada.

Distinción histórica: Montandon Frères y Montandon – Locle

Los movimientos y las características técnicas de las savonnettes firmadas «Montandon – Locle», muchas de las cuales montan calibres LeCoultre, son posteriores al período de actividad de «Montandon Frères Locle», lo que excluye cualquier atribución a esta firma.

Estos relojes deben atribuirse a otros miembros de la familia que disponían de los talleres y de las capacidades técnicas requeridas. Aunque se trata de una hipótesis de trabajo, esta conclusión es la más coherente con las piezas conservadas y permite separar claramente estas producciones de la actividad histórica de la casa de origen.

Nota: La casa Montandon Frères, establecida en Le Locle y dirigida por Charles-Adolphe Montandon y más tarde por su hijo Charles-Albert, no debe confundirse bajo ningún concepto con la sociedad en nombre colectivo igualmente denominada «Montandon Frères», constituida por Paul y Alphonse Montandon en La Chaux-de-Fonds.

PAUL BOCH

Su Produccion Genre Espagne

Paul Boch (1837–1896), hijo del comerciante Gustave-Emmanuel Boch, se impuso como fabricante relojero en La Chaux-de-Fonds. Se distinguió por una gestión empresarial que aunaba la producción técnica y una visión comercial orientada hacia los mercados internacionales. Aunque integrado en el tejido inmobiliario y social familiar de la rue de la Balance, su trayectoria personal se definió por un perfil independiente: actor económico y figura pública en el seno de la comunidad.

Reloj de bolsillo tipo savonnette (n.º 6953) en oro de 18 quilates, conservado en el Museo Nacional del Romanticismo (inv. CE2715), que ilustra a la perfección la excelencia técnica y el refinamiento estético propios de Paul Boch. Más allá de su función utilitaria, este objeto atestigua una dimensión profundamente sentimental, en particular a través de su leontina ricamente trabajada, de la que cuelga una muletilla en filigrana y un medallón portapelo, un accesorio íntimo que evoca el recuerdo de un ser querido. La savonnette, cuyos cantos presentan una decoración guilloché, está adornada en su cara anterior con un escudo central rodeado de motivos vegetales minuciosamente cincelados. El mecanismo, firmado y numerado, da fe de una alta precisión relojera con sus 20 rubíes, su escape de áncora en línea recta y su volante bimetálico continuo no ciertamente compensado a la temperatura, características que convertían a estos relojes en símbolos de dignidad y prestigio para las clases pudientes de la época.
Reloj de bolsillo Paul Boch nº 3035.

Como montador ajustador, Paul Boch coordinaba a diversos especialistas en su taller según sus propias normas técnicas, con el fin de responder específicamente al mercado español. Su estrategia comercial reposaba en la ampliación activa de su red de proveedores, garantizando de este modo la coherencia de su catálogo. Su intención de colaborar con fabricantes que realizaban «los mismos géneros» —ya fuera para los sistemas de remontaje o para las piezas de llave— confirma que imponía estrictos estándares técnicos. Esto le permitía asegurar la homogeneidad de las piezas comercializadas bajo su dirección. Su labor relojera se caracterizaba por una intermediación activa y una búsqueda constante de especialización técnica. En la década de 1870, recurrió a los medios locales para entablar relaciones con fabricantes que dominaban los escapes de áncora y de cilindro, gestionando así piezas tanto de remonte por corona como de llave.

Serie de «Avisos» publicados en Le Jura (1872-1874), que confirman la especialización de Paul Boch en el mercado español y su condición de montador ajustador. Sus contrataciones de «desmontadores y montadores» (démonteurs et remonteurs) para trabajar en el seno de su taller atestiguan la existencia de un auténtico taller relojero.
Reloj de bolsillo tipo savonnette (n.º 2757) de 3 tapas en plata 0.800, acuñado por Paul Boch, que atestigua la voluntad de la casa de ampliar el público más allá de sus piezas de oro, manteniendo el mismo esmero y refinamiento estético que en sus creaciones acabadas en el precioso metal.

Paralelamente a su actividad industrial, Paul Boch desempeñó un papel activo en la esfera pública de La Chaux-de-Fonds. Su compromiso cívico se manifestó especialmente en su integración en el seno de la Comisión de Instrucción Pública. Más allá de sus responsabilidades locales, su posicionamiento social y profesional le llevó a desenvolverse dentro de la élite relojera de la ciudad, como atestigua su presencia —junto a figuras mayores como Constant Girard-Perregaux, Ch.-Ad. Juvet, Ch.-Aimé Grosjean, Louis Rozat, Georges Grandjean o miembros de las familias Perregaux e Imer-Guinand— en las instancias decisorias de la villa. Este arraigo en el corazón de las redes de influencia chaux-de-fonnias también se reflejó en sus contribuciones a causas humanitarias internacionales, como el apoyo brindado a los heridos del ejército estadounidense en 1864.

La excelencia y la calidad de la producción de Paul Boch recibieron el reconocimiento oficial en la escena internacional en la Exposición de Barcelona de 1889, donde fue galardonado con una mención honorífica.

Reloj de bolsillo Paul Boch n.º 7620, hacia 1892. Tipo savonnette, ejecutado en oro de 18 quilates, se compone de una estructura definida por diversas técnicas de orfebrería. Una de sus caras presenta un grabado al buril con motivos vegetales dispuestos simétricamente según un eje vertical, insertados en una frisa guilloché circular. La cara opuesta integra un escudo central en oro bicromo, rodeado por una aplicación decorativa en metal blanco de líneas barrocas. El conjunto de la superficie está tratado con un guilloché radial, completado por borduras perladas, así como por elementos grabados en el pendiente y la anilla de suspensión (bélière). Esfera plateada típica del estilo «genre Espagne». El centro de la composición está ocupado por pequeñas formas doradas de colores y texturas variadas, estampadas en microrrelieve, que componen un motivo floral que se destaca sobre un fondo de plata finamente grabado al puntillado con buril. La corona circular de las horas presenta números romanos pintados a mano con negro de humo. Los espacios interhorarios, situados entre las cifras, están enteramente grabados al buril con motivos de rollos opuestos. Perlas cóncavas regulares componen la minutería. La periferia está delimitada por una guirnalda floral de formas doradas, de colores y texturas variadas, dispuestas en microrrelieve, con espacios vacíos para marcar los múltiplos de 5 minutos, en armonía con el motivo central. Por último, la esfera presenta una red de ondas radiales estampadas en su borde periférico. El subesfera del segundero pequeño, con cifras pintadas a mano, muestra un guilloché circular centrado sobre el pivotaje de la aguja. Unas agujas de estilo pera Stuart en acero azulado marcan el tiempo. El movimiento es de construcción clásica jurasiana, de puentes separados. El remonte se efectúa por la corona y la puesta en hora mediante uña lateral (tragette). El tren de engranajes pivota sobre piedras perforadas, mientras que los ejes más solicitados del volante, del áncora y de los escapes están equipados con rubíes contrapivotes (coquerets), todos ellos asegurados en chatones. El escape es de áncora en línea recta con paletas de rubíes a la vista. El órgano regulador está asociado a un volante bimetálico cortado y compensado, dotado de tornillos de ajuste y compensación, que oscila con una espiral Breguet de paladio y se ajusta mediante un sistema de raqueta.

La excelencia de estas piezas de Paul Boch transcende la simple precisión mecánica, revelando una sofisticación decorativa que se acuerda perfectamente al refinamiento del gusto isabelino español entonces en vigor. La finura de sus grabados —remarcable en la profusión de los motivos vegetales y de las composiciones clásicas— así como la elección minuciosa de sus accesorios, tales como las cadenas de eslabones cincelados, los medallones portapelo y los sellos manuales, transforman el reloj de bolsillo en un verdadero objeto de distinción social. Cada elemento no cumple solamente una función práctica, sino que actúa como una extensión del carácter y de la elegancia del propietario, consolidando el conjunto como un testigo privilegiado de la cultura material de mediados del siglo XIX.

Reloj de bolsillo tipo saboneta Paul Boch n.º 7638 de 3 tapas, con su característica esfera y maquinaria a puentes separados, acompañado de su caja de presentación original en madera noble forrada en terciopelo y con el escudo gofrado en la tapa interior, un testimonio excepcional del lujo con el que se comercializaban estos relojes en el mercado español.

Desde el punto de vista técnico, las guirnaldas perimetrales en microrrelieve de sus esferas, que delimitaban con precisión los espacios reservados para las cifras de los múltiplos de cinco minutos, aseguraban una legibilidad ejemplar. Al estructurar la esfera según sus propios estándares, Paul Boch imponía su firma visual. Su publicidad nos permite deducir que España era el principal mercado para los relojes Paul Boch.

Hacia el final de su carrera, diversificó su gestión económica participando en la administración de propiedades inmobiliarias situadas en puntos estratégicos de la ciudad, como la Place-Neuve y la rue de la Balance. Tras su fallecimiento en diciembre de 1896, su legado se tradujo en un patrimonio inmobiliario considerable en las calles du Manège(*) y du Grenier, testimonio de su éxito durante las décadas de industrialización neuchatelense.

Paul Boch también elaboró calibres con una decoración más ostentosa, caracterizados por puentes dorados y ricamente cincelados con motivos vegetales y volutas, que reflejan los gustos ornamentales de su época en determinado paises.
Reloj de bolsillo saboneta nº 8592de 3 tapas "genre Espagne" manufacturado por Paul Boch.

(*) Actualmente, el antiguo Picadero (Ancien Manège) de La Chaux-de-Fonds, adquirido y transformado por Gustave-Emmanuel Boch en 1864, sigue siendo una de las realizaciones emblemáticas del patrimonio industrial suizo de aquella época.

Circular black-and-white seal featuring the name Ramón Campos, researcher of 19th-century Swiss watchmaking and early fountain pens.