LONGINES

Su Produccion Genre Espagne

Longines: Del taller artesanal a la excelencia industrial (1867–1929)

Reloj de bolsillo saboneta Longines n.º 455810, hacia 1885. Caja de oro amarillo de 18k, 15 líneas. Remontaje mediante corona y puesta en hora en combinación con la extracción de la palanca situada a las 4 horas. Esfera plateada típica del «genre Espagne». El centro de la composición está ocupado por pequeñas formas doradas de distintos tonos y texturas, estampadas en microrrelieve, que componen un motivo floral destacado sobre un fondo plateado finamente grabado a buril mediante punteado. El círculo horario presenta números romanos pintados a mano con un compuesto de negro de humo. Los espacios situados entre las cifras están igualmente trabajados al buril. Sobre las horas un círculo regular de perlas estampadas mecánicamente marca los minutos. El perímetro está ornamentado con una guirnalda floral formada por elementos dorados de distintas texturas, configurados en microrrelieve, que complementan el motivo central. Unas manecillas de estilo «poire Stuart», de acero azul, completan la pieza. Foto cortesía y © Ansorena.

El comptoir Agassiz: los orígenes

La historia de Longines no estaría completa sin mencionar el comptoir Agassiz, que constituye su antecedente directo. Auguste Agassiz, hermano del célebre naturalista Louis Agassiz, se asoció en 1833 en Saint-Imier con el comerciante relojero Henri Raiguel y Florian Morel. Su empresa, un comptoir d’établissage, adquiría componentes y encargaba el ensamblaje de los relojes a talleres familiares o a trabajadores que operaban desde sus propios domicilios. Aunque dependía de las ferias y de desplazamientos comerciales que a menudo entrañaban riesgos, el negocio prosperó. En 1846, Agassiz pasó a dirigirlo en solitario tras la marcha de Raiguel.

En aquella época, Saint-Imier producía relojes con rueda de encuentro, aunque estos habían quedado superados por los calibres Lépine con puentes, así como relojes Lépine equipados con escape de cilindro. El comptoir Agassiz comercializaba también relojes antiguos de escape de áncora de varilla, característicos de la región. En 1846, se estableció una primera colaboración con Auguste Mayor, comerciante suizo emigrado a Nueva York, que marcó el inicio de las relaciones comerciales con Estados Unidos. Sin embargo, la crisis económica de 1848, vinculada a las convulsiones políticas que atravesaba Europa, obligó a Agassiz a concentrar sus esfuerzos en su empresa. Afectado por una enfermedad, se trasladó a Lausana, desde donde continuó dirigiendo el comptoir con la ayuda de dos empleados.

Ernest Francillon: visionario y modernizador, del legado Agassiz a la era mecánica

En 1852, Ernest Francillon, sobrino de Auguste Agassiz, llegó a Saint-Imier para hacerse cargo de la empresa familiar. Tras formarse en comercio y economía en Alemania, aprendió la fabricación relojera en Môtiers (Val-de-Travers). De regreso a Saint-Imier, viajó a París, Viena y distintas ciudades alemanas, al tiempo que mantenía los vínculos comerciales con el mercado estadounidense. En 1856, un incendio destruyó el edificio del comptoir, pero Francillon, con la ayuda de Edouard Savoye, consiguió salvar las herramientas y las mercancías, trasladando la actividad a una casa construida por Agassiz.

En 1861, Francillon asumió el control total de la empresa, que atravesaba dificultades financieras. Modernizó la producción: abandonó los relojes de rueda de encuentro, se concentró en los calibres Lépine con escape de cilindro —primero de llave y posteriormente de remontaje— y reorganizó el taller de remontaje mediante métodos más eficientes. Para ampliar las instalaciones, adquirió en 1866 un terreno en Les Longines, a orillas del Suze, donde construyó una fábrica equipada con una turbina de 10 CV, accionada por un salto de agua.

Izquierda: La fábrica de Longines en Saint-Imier, abril de 1900. Derecha: Publicidad de Longines Watch Factory, hacia 1912.

Contrató a Jacques David, ingeniero mecánico y familiar suyo, quien, tras cursar sus estudios en la École Centrale des Arts et Manufactures de París, se formó en relojería. Junto con el relojero Edouard Châtelain, diseñaron y fabricaron máquinas innovadoras, sentando las bases de una manufactura moderna. En 1867, la fábrica ya estaba cubierta. Las primeras muestras de relojes mecánicos presentaron algunos problemas: el escape diseñado por Châtelain no funcionaba correctamente, lo que obligó a volver al sistema de escape de áncora clásico. A pesar de ello, la calidad y robustez de los relojes terminaron convenciendo al mercado. Longines se convirtió en una referencia y adoptó como símbolo el reloj de arena alado, con el fin de combatir las falsificaciones.

Años críticos: Longines frente a la competencia (1875–1899)

En 1875, la relojería suiza atravesaba una crisis: la competencia estadounidense, basada en la producción mecanizada y la intercambiabilidad de los componentes, amenazaba su posición dominante. La Exposición de Filadelfia de 1876, organizada con motivo del centenario de la independencia estadounidense, marcó un punto de inflexión. Jacques David, enviado como observador, estudió los métodos de producción estadounidenses y redactó un informe que tendría una influencia decisiva en la evolución de la relojería suiza. Longines, que ya había avanzado considerablemente en la mecanización, consiguió superar estas dificultades. Tras la muerte de Auguste Agassiz, Francillon mantuvo el apoyo de sus herederos y, en 1878, la fábrica registró su primer ejercicio con beneficios.

Movimiento Longines n.º 450125, hacia 1885. 19 líneas. Esfera de estilo español, marcada FEDC en su reverso, que destaca por la estampación de motivos dorados en microrrelieve, presentes no solo en el centro y en la guirnalda perimetral, sino también en los espacios situados entre las horas. Esta ornamentación la diferencia de las esferas tradicionales, en las que estos motivos suelen limitarse a las zonas central y perimetral, mientras que los espacios del círculo horario suelen quedar sin ornamentación o presentar motivos grabados a buril. Colección del autor.

La demanda creció rápidamente, especialmente en Estados Unidos, donde el representante local, Auguste Mayor, impulsó las ventas. En 1895, Francillon transformó la empresa en una sociedad en comandita por acciones, incorporando a su hijo y a colaboradores como Jacques David. En 1896, Suiza exportó cinco millones de relojes, y Longines destacó por la calidad de sus productos. Alfred Pfister diseñó un calibre de 9 líneas con escape de áncora destinado a relojes de señora, que obtuvo un notable éxito comercial. La expansión continuó con la construcción de la Île du Diable en 1896, un edificio anexo a la fábrica.

La muerte accidental de Ernest Étienne Francillon en 1899, a consecuencia de una caída de caballo, no frenó el crecimiento de la empresa. Ese mismo año, una expedición polar dirigida por el duque de los Abruzos llevó consigo cronómetros Longines al extremo norte, demostrando su precisión en condiciones particularmente exigentes. En 1900, Longines obtuvo el Gran Premio de la Exposición Universal de París.

1900–1915: La expansión de Longines entre la proyección internacional y los conflictos sociales

Tras la muerte de Ernest Francillon en 1900, Jacques David, Baptiste Savoye y Louis Gagnebin asumieron la dirección de la empresa, impulsando el desarrollo de nuevos calibres y el perfeccionamiento de la maquinaria y las herramientas de producción. En 1902, Longines obtuvo el tercer y quinto puestos con dos de sus cronómetros de bolsillo en el Concurso del Observatorio Cantonal de Neuchâtel. En 1905, la marca consiguió el primer premio de este observatorio, demostrando que la producción mecánica podía alcanzar los más altos niveles de precisión.

La producción pasó de 39.000 a 122.000 relojes en el transcurso de una década, mientras la plantilla alcanzaba los 800 trabajadores. Entre 1905 y 1906 se construyeron nuevos edificios para ampliar las instalaciones. En 1907, Adrien Francillon, sobrino del fundador, se incorporó a la empresa. Ese mismo año, una crisis financiera en Estados Unidos afectó a Wittnauer, distribuidor de Longines, pero la fábrica respondió con una intensa campaña publicitaria en la que destacaba los premios obtenidos en los concursos de los observatorios.

En 1910, un conflicto social en Saint-Imier paralizó la fábrica durante cinco semanas. Siete trabajadores contratados para atender un pedido de los Ferrocarriles Italianos se negaron a afiliarse al sindicato, lo que desencadenó una huelga. El conflicto concluyó con un acuerdo firmado el 7 de noviembre de 1910, que eliminó de los contratos las cláusulas contrarias a la afiliación sindical.

Caja saboneta Longines n.º 387337, de oro amarillo de 18k, con acabado brillante. Está ornamentada con un fino y elaborado trabajo de grabado, protagonizado por una lira central rodeada de follaje y rematada por un grifo alado. El gran arco que enmarca la composición está asimismo decorado con motivos de inspiración musical y artística, que refuerzan el carácter alegórico del conjunto. La tapa guardapolvo lleva grabadas las distinciones obtenidas por la marca: Gran Diploma de Honor en Amberes en 1885 y Medalla de Oro en París en 1878. Foto cortesía y © Subastas Segre.
Esfera, tapa guardapolvo y movimiento del reloj de bolsillo saboneta Longines n.º 387337. La esfera, de estilo «genre Espagne», se distingue por la presencia de microrrelieves dorados estampados en los espacios situados entre las horas, alejándose de las ejecuciones tradicionales, generalmente lisas o decoradas con motivos grabados a buril. El movimiento incorpora un regulador de raqueta de precisión Francillon-Longines, accionado mediante una leva con ranura helicoidal, alojada en un rebaje lateral del puente del volante. Este dispositivo permite el desplazamiento directo de la raqueta, sin juego y en ambos sentidos de giro, mediante dos pasadores que se introducen en la ranura, eliminando así la necesidad de un muelle de retorno. Foto cortesía y © Subastas Segre.

Distinciones y palmarés internacional en las Exposiciones Universales (1867–1914)

La proyección internacional de Longines se refleja en una sucesión de distinciones obtenidas en Exposiciones Universales y nacionales: medalla de bronce en París en 1867, medalla al mérito en Viena en 1873, medalla en Filadelfia en 1876 y, posteriormente, medallas de oro en París (1878), Melbourne (1880) y Ámsterdam (1883). La marca obtuvo asimismo una medalla de plata en La Chaux-de-Fonds (1881), un diploma en Zúrich (1883) y un diploma de honor en Amberes (1885).

Longines alcanzó después las máximas categorías de reconocimiento con el Gran Premio de París en 1889, una medalla en Chicago en 1893 y los Grandes Premios de Bruselas (1897), París (1900) y Milán (1906), así como los Grandes Premios de Ginebra y Berna en 1914. A estas distinciones se sumó una medalla de oro en Núremberg en 1903.

Este reconocimiento internacional se vio asimismo reflejado en la participación de Longines como miembro del jurado en las exposiciones de Ginebra en 1896 y Thun en 1899.

1915–1929: Guerra, innovación y crisis

En 1915, Longines se transformó en una sociedad anónima, con Baptiste Savoye como presidente. La Primera Guerra Mundial obligó a adaptar la producción: se fabricaron brújulas para Inglaterra y Estados Unidos, así como el contador eléctrico Chasseral, desarrollado en 1917. Tras la guerra, la gripe española de 1918 paralizó los talleres, con alrededor de 300 trabajadores ausentes. Ese mismo año, la huelga general contribuyó a mejorar las condiciones laborales.

En 1918, Longines creó una filial destinada a la fabricación de contadores Chasseral, dirigida por Jean David. Sin embargo, la devaluación de las monedas italiana y española, principales mercados de la empresa, condujo a su disolución en 1922.

En 1921, una nueva crisis económica obligó a la fábrica a cerrar tres días por semana y a reducir los salarios, lo que desencadenó un conflicto laboral de tres meses. Tras renegociarse el convenio colectivo, la producción se reanudó. Longines continuó destacando en los concursos de los observatorios de Neuchâtel, Ginebra, Washington y Teddington, así como en las exposiciones de París de 1925 y Filadelfia de 1926. Sus relojes fueron utilizados en la aviación, las expediciones polares y la investigación científica. Tras su travesía del Atlántico en 1927, Charles Lindbergh encargó un reloj especial que indicaba la hora de Greenwich y el ángulo horario.

Innovaciones posteriores: Longines a la vanguardia de la precisión

En 1945, Longines lanzó su primer reloj de remontaje automático. En 1952, se convirtió en cronometrador oficial de los Juegos Olímpicos de Invierno de Oslo. En 1960, desarrolló el movimiento electromagnético más fino de su categoría. En 1967, presentó el Ultra-Chron, con una frecuencia de 36.000 alternancias por hora, y en 1969, el Ultra-Quartz. Durante la década de 1980, la crisis del cuarzo llevó a Longines a integrarse en el grupo SMH, que posteriormente se convertiría en Swatch Group.

BENJAMIN HAAS JEUNE

Su Produccion Genre Espagne

El legado de B. Haas Jeune: una odisea relojera

Benjamin Haas (1828–1925), relojero. Creación artística contemporánea.

Fundada en 1848 por Benjamin Haas Jeune (1828–1925), único socio con responsabilidad ilimitada, la casa B. Haas Jeune se consolidó rápidamente como una firma destacada de la alta relojería. Establecida en París, en el 104 del boulevard de Sébastopol, extendió su actividad con fábricas en Besançon y una sucursal en Ginebra, dirigida por Léopold Haas y abierta en 1884 en el n.º 5 del Quai du Mont-Blanc. La incorporación de René Toussaint Albert Nivert como socio comanditario, con un capital de 300.000 francos, marcó una etapa importante en su expansión.

Una visión diplomática y técnica

Benjamin Haas, en su condición de cónsul de Costa Rica en Ginebra y, posteriormente, de El Salvador a partir de 1885, utilizó su actividad diplomática para conocer y controlar los mercados internacionales y las rutas de exportación hacia América Latina. Gracias a una gestión rigurosa de las aduanas, la facturación oficial y el visado de los envíos, Haas & Cie pudo supervisar con gran precisión los flujos comerciales, las marcas, el peso y el valor de sus relojes de alta relojería, consolidando así una ventaja competitiva duradera.

Reloj de bolsillo saboneta B. Haas Jeune n.º 15306, hacia 1884. Caja de oro amarillo de 18k. Repetición de minutos mediante dos martillos sobre dos timbres de acero, accionada por la corredera situada en la carrura, a las 6 horas. Remontaje mediante corona y puesta en hora en combinación con la extracción de la palanca situada a las 4 horas. Esfera plateada típica del «genre Espagne». El centro de la composición está ocupado por pequeños motivos dorados de distintos tonos y texturas, estampados en microrrelieve, que componen una decoración floral destacada sobre un fondo plateado finamente grabado a buril mediante punteado. El círculo horario presenta números romanos pintados a mano con un compuesto de negro de humo. Los espacios situados entre las horas están completamente grabados a buril con roleos enfrentados. Unas perlas cóncavas estampadas mecánicamente sobre las horas marcan los minutos. El perímetro está ornamentado con una guirnalda floral formada por elementos dorados de distintas texturas, configurados en microrrelieve, complementando el motivo central. El pequeño segundero, con los números pintados a mano, presenta un guilloché circular. El conjunto se completa con manecillas de acero azul de estilo «poire».

Bajo las denominaciones B. Haas Jne & Cie, la casa alcanzó reconocimiento internacional por la precisión de sus relojes. Fiel a una filosofía que combinaba sencillez, técnica y elegancia, creó piezas que se convertirían en referencias de su producción, entre ellas cronógrafos de ratrapante, relojes de bolsillo y relojes de pulsera de diseño vanguardista. Estos elevados estándares le valieron convertirse en proveedor de diversas cortes reales europeas, y en 1868 recibió el prestigioso título de «Fournisseur Breveté de S. M. l’Empereur Napoléon III».

Innovaciones y distinciones

La rigurosidad técnica de B. Haas Jeune se apoyó en figuras destacadas como Léopold Haas, especialista en calibres extraplanos y movimientos complicados, y el propio Benjamin Haas, que dirigió la casa durante más de siete décadas. Entre sus innovaciones más destacadas figuran el remontoir d’égalité con escape por desprendimiento (1867 y 1873), un calendario perpetuo (1872) y el primer movimiento ultraplano (hacia 1896).

En 1867, Benjamin Haas patentó un ingenioso mecanismo: un remontoir d’égalité con escape por desprendimiento, accionado al cerrar la tapa, que transmitía la energía mediante dos palancas a una rueda de trinquete situada sobre el eje del barrilete y que incorporaba un dispositivo de seguridad. Perfeccionado durante la década de 1890, este sistema ofrecía 36 horas de reserva de marcha con tan solo doce cierres.

Las Exposiciones Universales y nacionales reconocieron la trayectoria de la casa con numerosas distinciones, entre ellas:

Leopold Haas (1827–1915), relojero. Creación artística contemporánea.

1867, París: medalla de bronce.  | 1873, Viena: fuera de concurso y medalla de oro.

1896, Ginebra: medalla de oro. | 1914, Berna: Gran Premio.

Publicidad de 1880 de la manufactura B. Haas Jne & Cie, en la que se muestra su producción de relojes de oro y plata, sus patentes de invención —entre ellas, la del denominado reloj perpetuo y la del calendario perpetuo independiente—, así como las direcciones de sus comptoirs en París, Ginebra y Besançon.

La edad de oro y los desafíos del siglo XX

La década de 1870 marcó el inicio de su participación en los concursos del Observatorio Astronómico de Ginebra, donde obtuvo diversas distinciones.

En 1884, René Toussaint Albert Nivert, socio comanditario, teniente de alcalde del 17.º distrito de París y oficial de la Legión de Honor, reorganizó brevemente la empresa bajo la denominación Nivert & Co. Cuatro meses más tarde, se convirtió en la sociedad anónima por acciones Maison B. Haas Jeune, dirigida por Benjamin Haas desde París y por Léopold Haas desde Ginebra, con un capital de 630.000 francos.

En 1887, Benjamin Haas adquirió un diadema por 160.000 francos en la histórica subasta de las joyas de la Corona de Francia, un episodio que ilustra la posición de los Haas en el reducido círculo de la alta joyería, favorecida por sus vínculos familiares con los Lévy.

En 1895, Maison B. Haas Jeune fue declarada disuelta. La incorporación de los sobrinos de los fundadores —Emil (Solomon) Haas, Nathan Haas y Gaston Haas— y del comerciante Salomon, conocido como Léon Novochelski, dio lugar a Haas Neveux & Cie, con Benjamin Haas como socio comanditario por un importe de 525.000 francos.

La Exposición Nacional Suiza de Ginebra de 1896, donde la casa obtuvo una medalla de oro, puso de manifiesto su dominio de la relojería de grandes complicaciones, con piezas que combinaban repetición de minutos, calendarios perpetuos, fases de luna y cronógrafos de ratrapante, todo ello en volúmenes comparables a los de relojes sencillos. La exposición mostró asimismo relojes de señora decorados, entre ellos una rara joya-reloj en forma de capullo de rosa, así como avances en la construcción de movimientos extraplanos, entre ellos un calibre de 17 líneas acompañado de un modelo de 85 líneas, realizado íntegramente a mano.

En 1902, obtuvo su primer premio y consiguió el Poinçon de Genève para sus movimientos. Su apogeo llegó en 1914, cuando estableció el récord absoluto del Observatorio, con 878,8 puntos, junto al regulador Wehrli frères, un resultado que permaneció imbatido durante casi 20 años. Durante la década de 1920, la casa continuó innovando con mecanismos de horas saltantes y visualización digital de los minutos, y ya en 1927 existen referencias documentadas a movimientos sin manecillas.

Reloj de bolsillo saboneta B. Haas Jeune de oro amarillo de 18k, hacia 1870, con esfera «genre Espagne». Movimiento con puentes independientes y escape de áncora en línea recta con paletas visibles con rubíes. El remontaje se realiza mediante la corona y la puesta en hora en combinación con el pulsador situado en la carrura, a las 4 horas. Está equipado con un tren de remontaje con dentado de lobo, fijado mediante siete tornillos, que asegura una transmisión fluida y robusta. Los ejes están protegidos por rubíes perforados, complementados con contrapivote en los ejes del balance y del áncora. El órgano regulador está asociado a un balance bimetálico de compensación térmica construido en forma de aro discontinuo de dos brazos, provisto de tornillos dorados de ajuste a las posiciones e isocronismo, regulado por las oscilaciones de una espiral de acero azul ajustada mediante un sistema de raqueta. La retención del barrilete está asegurada mediante un trinquete de muelle con brazo alargado y curvado. La caja presenta los punzones y marcas correspondientes a una saboneta de oro de 18k, con el número de serie de la caja («46046») y los tres últimos dígitos del número de movimiento («752»).
Reloj de bolsillo B. Haas Jeune & Cie., con caja Lépine y segundero central.

Un legado atemporal

Las turbulencias del siglo XX sumieron a la marca en un periodo de inactividad, pero su legado perdura en instituciones de prestigio como el Museo Patek Philippe, el British Museum y el Louvre. Algunas piezas de especial interés, como relojes de bolsillo de oro de 18k con repetición de minutos, así como calibres de 19 líneas decorados con fausses côtes, provistos de 31 rubíes, escape de áncora en línea recta y balances de compensación con espirales Breguet, fabricados hacia 1885, dan testimonio del elevado nivel técnico alcanzado por la casa.

Publicité de 1913 de la maison Haas Neveux & Cie (successeurs de B. Haas Jne), mettant en avant ses adresses internationales (Paris, Genève, Besançon et New York), ses récompenses aux expositions, son premier prix au concours de réglage de l'Observatoire de Genève en 1902, ainsi que ses spécialités en tant que créateurs de la montre plate, chronomètres, chronographes, complications et montres de dames décorées.
Publicidad de 1913 de la casa Haas Neveux & Cie. (sucesores de B. Haas Jne).

Entre 1987 y 1996, se llevó a cabo un intento de relanzamiento bajo la dirección de un antiguo director de Patek Philippe, que dio lugar a la producción de relojes de pulsera de alta calidad. En 1998, Nouvelle Piquerez S.A., de Bassecourt, adquirió la marca y se dedicó a la fabricación de relojes de cuarzo, antes de ser dada de baja en 2008.

En la actualidad, un proyecto independiente busca reactivar la marca, dedicándose a preservar y documentar sus diseños históricos y al desarrollo de movimientos inspirados en sus patentes originales, con el propósito de mantener viva esta tradición relojera.

Circular black-and-white seal featuring the name Ramón Campos, researcher of 19th-century Swiss watchmaking and early fountain pens.
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